Miriam Garlo, ganadora de un Goya por Sorda, publica Volar con un ala rota

En el año en que se convierte en la primera actriz sorda en ganar un Goya, Miriam Garlo publica Volar con un ala rota, una novela de raíz autobiográfica vinculada al universo de Sorda.

A través de Sakia, que pierde la audición en la infancia y descubre de adulta la lengua de signos, el libro lleva al terreno literario un debate cada vez más presente en la cultura española: representación, accesibilidad y derecho a comunicarse sin pedir permiso.

El Goya a mejor actriz revelación por Sorda , la película dirigida por Eva Libertad ha situado a Miriam Garlo en un lugar inédito dentro del cine español: el de una actriz sorda que no solo interpreta una experiencia pocas veces representada, sino que la cuenta desde dentro. El reconocimiento llegó después de un recorrido excepcional para la película, galardonada con el Premio del Público de la sección Panorama en la Berlinale y con la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga, y abre una conversación pública sobre comunicación, accesibilidad y representación de las personas sordas.

Si la película aborda la maternidad de una mujer sorda y las grietas de comunicación con su entorno oyente, la novela retrocede hacia lo que ocurre antes: la infancia de una niña que pierde la audición, la educación entre oyentes, la lectura de labios, el cansancio de disimular y el descubrimiento tardío de una lengua y una comunidad propias.

Volar con un ala rota es una historia sobre la construcción de una identidad cuando el entorno no ofrece palabras para nombrarla. Sakia crece educada como oyente y aprende a leer labios, anticipar gestos y memorizar contextos para orientarse en conversaciones que no siempre puede seguir. Esa habilidad le permite avanzar, pero también la obliga a vivir en alerta: la novela muestra el desgaste de parecer integrada cuando la comunicación depende casi siempre de su esfuerzo.

El libro aborda las barreras que todavía aparecen en aulas, universidades, cines, teatros e instituciones. Para Sakia, acceder a la cultura no depende solo del deseo o del talento, sino de condiciones muy concretas: subtítulos, intérpretes, docentes que miren de frente, espacios que no conviertan la diferencia en un problema individual. Frente a esas dificultades, el arte se convierte en un lugar de investigación y reparación. Bellas Artes, la performance, la fotografía, el teatro y la arteterapia son los espacios donde la protagonista conoce nuevas formas de expresión y empieza a entender su propio cuerpo como lenguaje.

La novela mira, además, los vínculos familiares y afectivos: una familia que ama, pero no siempre sabe acompañar; una hermana que funciona como brújula; relaciones de pareja en las que el amor no basta si no hay adaptación compartida; y la maternidad como pregunta sobre cuidado, lengua y futuro.

Miriam Garlo  es artista, investigadora y actriz sorda, doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y tiene un máster en Arte, Investigación y Creación, otro en Arteterapia y un Grado Superior en Mediación Comunicativa. Compagina la interpretación, la fotografía y la pintura mural con el activismo sobre la discapacidad y la difusión de la lengua de signos española.